El ambiente en el trabajo es lejano, distante, casi criogeniza y aburre. El tener que estar escuchando sus risas, sus comentarios, sus... todo tipo de imbecilidades, me pone no triste, si no apagada, desenchufada del mundo, como si de una niña autista que solo mueve la cabeza hacia delante y atras me tratara.

De vez en cuando la parte derecha de mi zona se comporta como lo haria cualquier compañero de trabajo... pero mi zona izquierda cada dia que pasa aun esta mas lejos, mas ausente en mis comentarios, en mis miradas, incluso hasta agradezco no coincidir con ella la gran mayoria del tiempo que paso aqui.

Son tiempos dificiles personalmente y profesionalmente. Todo sale al reves de como habia planeado. La logica que aprendi en el instituto nada tiene que ver con la vida real. La burocracia de esta sociedad es tan ilogica que poco o nada se puede hacer al respecto. Tan solo esperar, llorar en algun rincon, y mantener la esperanza de que una mañana al despertar todo sea de un color alegre, bonito, feliz y eterno... aunque dure lo que dure.